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Benjamin Clementine

Concierto

viernes 23 marzo 2018
21:30h
theBlackBox // AccesoNorte C/ Castrojeriz s/n
Precios 28€

Másinfo

BENJAMIN CLEMENTINE – I TELL A FLY

Un artista es novel solo una vez. En 2013 apareció de la nada Benjamin Clementine, aparentemente una estrella – con un don único y sorprendente. No estaba lejos de la verdad para un joven anteriormente sin techo, guiado por su afán de cantar y actuar. A pesar de que solo se pueda ser un artista nuevo una vez, hay algunos que se inclinan fuertemente a no jugar seguro, a no repetirse, prefiriendo renovarse a través del trabajo. Clementine es un claro ejemplo de esta especie.

Esta es la razón, aunque no es la única, de que el segundo álbum de Clementine, To Tell A Fly, no sea una mera secuela de su primer trabajo del 2015 galardonado con un premio Mercury, At Least For Now. Ese disco no podría haberse confundido como obra de ningún otro. Aunque el nuevo álbum tampoco, difiere radicalmente del anterior, no es menos extraño ni emocionante, ni menos personal. Pero mientras que el primero era una mirada al interior y al pasado, a la historia extraordinaria y corta de la formación del artista, este nuevo trabajo mira hacia adelante y hacia fuera. La experiencia y la personalidad de Clementine no son el tema principal sino el prisma a través del que ver lo que le rodea. El primer álbum estaba compuesto por una serie de baladas al piano con estructuras heterodoxas que se desplegaban paso a paso, el segundo persigue otros experimentos a través de una ruta sonora distinguida, hacia un destino similar: donde no se compromete en función del otro la audacia ni la accesibilidad. Es peculiar y emotivo, fascinante. Eso es lo que hace Clementine.

En At Least For Now, Clementine estaba acompañado de otros músicos y asistido por un co-productor. Todo lo que escuchas en To Tell A Fly es a Clementine. No solo canta, sino que toca y produce el todo. “He intentado,” dice, “hacer algo diferente de lo anteriormente hecho. Algo muy difícil para artistas como yo. Tendemos a quedarnos con lo que nos funciona. Pero quiero retarme y ver lo que pasa, intento asumir riesgos. Es evidente que no soy experto en todas las facetas, así que tuve que aprender, como lo hice con el primer trabajo. En el segundo me decidí a ir a por ello. Ha sido a la vez liberador. Conocí a un par de personas en el proceso que me ayudaron , ha sido muy duro. Acepto la razón por la que lo ha sido y me alegro de que haya sido así. Porque creo que si algo no es difícil, no requiere lucha. No busco la dificultad intencionadamente, porque no soy tan tonto, pero de alguna manera salió así. Aparentemente no escojo la ruta fácil, es parte de mi naturaleza.”

Durante mi estancia de dos años en Nueva York (ha regresado recientemente a su Londres natal), Clementine accedió a la música del artista japonés pionero de la electrónica, Isao Tomita, quien murió el pasado año. Amante desde la infancia de los compositores clásicos impresionistas – siempre menciona a Erik Satie como su gran influencia – Clementine se sintió abducido por los arreglos de sintetizador y teclado de Tomita para las composiciones de Claude Debussy. Buscó el equipo que había utilizado Tomita, como el raro sintetizador Fender Rhodes Chroma Polaris , finalmente encontrando uno en el estudio de Damon Albarn durante su colaboración con Gorillaz en el tema ‘Hallelujah Money’. Desde el tema que abre el álbum ‘Farewell Sonata’ en adelante, es el instrumento que otorga al nuevo trabajo de Clementine, To Tell A Fly, una inquietante y a veces alucinante frescura.

“Cuando escuché la canción de Tomita, Snowflakes Are Dancing se me fue la cabeza. Por primera vez me di cuenta de que no se trata de qué instrumento uses, lo relevante es de lo que seas capaz de hacer con ello. De repente toda la música clásica que escuchaba de pequeño me hizo pensar que quizás ese era el modo en que los compositores querrían haber compuesto, pero no podían, estaban limitados por el piano. Fue increíble. Las nuevas canciones estaban compuestas al piano y las trasladé todas al Polaris más tarde. No quería regresar con un disco solo de piano. Tras practicar aquí y allá, creo que lo uso con gran efectividad.” Se ríe. “Espero que más gente lo vea de igual modo.”

Al contrario que la mayoría de los artistas, Clementine se puso a actuar antes incluso de tener una vaga noción de lo que pretendía con su música. Simplemente intentaba sobrevivir. Sostiene que ese atrevimiento artístico le permitió- siendo un joven tímido y de voz suave- cantar y tocar, construyéndose una audiencia con sus actuaciones en vez de recurrir a las apariciones televisivas y a las ceremonias de entrega de premios.
“Empezamos la gira incluso antes de haber grabado mi primer EP. Eso fue debido a mis actuaciones en la calle y en los bares. Soy afortunado por haberlo hecho así. Muchos intérpretes jóvenes parecen no haber salido ni a la vuelta de la esquina, no digamos ya a otro país. Componen canciones desde sus habitaciones, y eso está bien. Cuando llega el momento de actuar ante una audiencia, tienen todo tipo de inseguridades, en la mayoría de los casos no es su culpa. Me ha ayudado muchísimo haberlo hecho al contrario, en mi caso…

“Soy muy afortunado porque no sé lo que pasó exactamente, pero aquí estoy finalmente. No más tocar en la calle, ni arreglarse en las calles de Paris o Inglaterra. Pero la vida que he vivido, mi proceso de hacer las cosas, se había vuelto tan repetitivo y tan regular que pienso que no existe otro modo. Puedes sacar al vagabundo del pueblo, pero no puedes sacar al vagabundo de él mismo .”

Al hablar del álbum, Clementine menciona una frase que se hace recurrente. La utiliza de modo inconsciente, sin intención aparente de hacerse eco de Marvin Gaye: “What’s going on”. El álbum de Gaye quería dar sentido a su época, así como Clementine: “la mayoría de las veces narra una historia de lo que pasa en mi tiempo. No lo digo de forma directa , sino que elijo cosas, sobre amigos o que he escuchado de gente que me rodea, en los medios o que he leído. La esencia y la intención es contar a la gente que me afectan las cosas que me rodean – ese es el sentido del disco. He intentado por todos los medios que sea lo más suave posible, porque no me gustan los profetas. Es importante para mi, mucho más que en el primer álbum. En el primer disco se trataba de mi. Esta vez, aunque trate de mi, tiene que ver con las cosas que me circundan.”

Aunque la letras de Clementine se mantengan oscuras y sesgadas, no escapa el gran tema que abordan: el alien. El migrante, el desplazado, el extranjero, el refugiado. La historia personal de Clementine , su huida de un hogar problemático y su infancia en las calles de Paris – ahora de algún modo mitificada para frustración del artista – su empatía natural con estas personas.

“Primero empecé a escribirlo como una obra. Las primeras cuatro o cinco canciones . . . ¡Después me cansé! Empecé cuando tenía 17, yendo a Camden, viajando, después en Paris, Nueva York, Europa y América. El lado alienígena comenzó cuando me hice el visado para ir a América. Ponía literalmente:, ‘Un alien de habilidades extraordinarias’. Estuve perplejo durante 10 minutos. Fue el principio del álbum. Me interese más por lo que significaba el visado y pensé para mis adentros:” soy un alien , soy un vagabundo”. En la mayoría de los sitios donde he estado, siempre he sido diferente. Nunca he tenido el sentimiento de pertenencia con una persona o un sitio concreto. Siento que pertenezco a mi música, pero no que me pertenezca a mi. He aprendido eso viajando.

“Luego está , ‘What’s going on’. Durante meses, años, en Calais, en las costas sicilianas, en América México, Siria. Llega de regreso hasta mi pueblo, Edmonton, es siempre cambiante, hay un montón de turcos allí. El estadio Tottenham , hay muchas obras de renovación , están construyendo hoteles, la gente se ha marchado. Las personas se desplazan intentando encontrar una suerte de paz, un tipo de refugio.”

Uno escucha lo explicito que es el tema ‘God Save The Jungle’, ambientado en el conocido campamento de Calais; de forma más insinuada también presente en ‘One Awkward Fish’, que Clementine explica como una metáfora revisada en ‘Strange Fruit’ y más abiertamente aborda en la canción que considera el corazón del disco, ‘The Phantom of Aleppoville’. Son letras arriesgadas, potencialmente peligrosas – especialmente la última, donde enlaza el tema del bullying con el apuro de los niños refugiados. Clementine arriesga que se le acuse de trivializar con lo segundo. Pero su acicate al escribir la canción fue el estudio del conocido psiquiatra Donald Winicott, cuyo trabajo con niños refugiados en Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial mostró exactamente la conexión que existe en los patrones del trauma.

“Es un tema delicado. Es una canción que encarna el propósito del disco – mi intento de hablar de otra cosa para acabar hablando de mi. Primero es mi propia experiencia. He sufrido bullying. Tras leer a Donald Winicott, me di cuenta de que el abuso fue interno y externo. Mi refugio fue la biblioteca y el entorno del Valle Lea, el rio que lo recorre, solía sentarme por allí. No creo que pueda nunca escapar del infierno del bullying psicológicamente. Pero al mismo tiempo me ha alzado a un lugar donde mis hermanos y hermanas nunca accederán.

“Fue fácil componer esa canción después de haber hecho la letra, pero escribir el texto fue arduo. Sabía lo que quería decir, aludiendo a Aleppo de algún modo. Tenía que ir a la esencia, al fantasma, algo que aún no comprendemos, que es difícil de explicar. Eso es Aleppoville, la ‘pequeña ciudad de Aleppo’. Tenía tanta importancia que era complicado trasladarlo a las palabras. Alguien podrá decir que me escondía tras la fachada en la mayoría de las canciones, pero cuando se trata del bullying, era demasiado evidente para obviarlo.”

La literalidad no es el camino de Clementine, sino todo lo contrario. Uno de los pocos aspectos que no resultan sorprendentes de To Tell A Fly es que su creador tendría que haber usado métodos esotéricos y letras para describir lo que está bien ante todos nosotros. Clementine concluye “El aspecto clave del álbum es evidentemente tocar asuntos clave de la actualidad. Pero también es decir: esto no va a parar. Es muy recurrente. No soy diplomático. Como artista tengo que abordarlo. Quizás se haya hecho antes, se haya dicho antes, pero para mi es importante que las personas que escuchen mi música sepan que estoy profundamente afectado por ello, y hago lo debo hacer. Este es el propósito del disco.

“Deambulamos, Todo el mundo lo hace, mi bisabuelo deambulaba, es la razón por la que estoy aquí. Tú abuelo deambulaba, es la razón por la que estás aquí. Como hace todo el mundo. Soy un alien; eres un alien. Esto es así.”

 

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